Padecimiento
Entregado al zumbido
de sus órbitas postreras
una máquina moría
virilmente extinguía
penosos mecanismos vitales.
Girando una y mil veces
las mismas latitudes infructuosas
soñaba con soltar
el tormento de sus acoples
y escapar efectuando
sincrónicas estelas
en los ejes de la noche
Apagando en lenta marcha
el parpadeo
de su llanto,
desdoblaba el alma
de sus pulidas formas
ascendiendo alado
en parpadeante solenoide
hacia Dios.
miércoles, 21 de abril de 2010
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