martes, 2 de febrero de 2010

Aceleraciones

Traqueotomía de los vórtices cuando arrasan como fuego
Llenos de aspaviento
Completos de osadía.

¿Quién roza zumbando este aterido corazón?
¿Quién azota furibundo la inocencia del cometa?
¿Quién levanta con su mirada al comendador?
Saquemos una silla para que se caiga
Y deje el nido este señor
El bebedor, el aniquilador, el usurpador de las playas
donde puse mi frente
recostada en las espinas.

En esta nube solitaria
Será la vid enceguecida
De los cortesanos y de la daga y de la espuma
Y de este libro abierto y destemplado con el que acaricio tu voz
Boreal y enigmático.

Bostezan anegados los oscuros hoplitas
que vuelven silenciosos
portando negras espigas
hacía la línea de fuego.

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