Pienso
si no será mejor
ver la vida desde la ventana,
no involucrarse,
no volver a estar vivo.
Por eso veo la vida
desde la barrera,
frente a tu silla llena de ausencia.
Esta media botella vacía
te pertenece.
Pero ¡qué delicia sentirme abandonado
por haber sido amado antes!
¡qué delicia desangrarme lentamente
por la ofrenda traidora de un corazón!
Equilibrios en el borde del vaso,
en el borde del beso,
en el borde del verso.
Corazón de carne
en medio de un paisaje plástico.
Me estoy royendo el corazón
para escapar así, incompleto,
del cepo.
Brindando con un fantasma,
con tu ausencia.
Pido una botella para dos
y sólo sirvo un vaso:
sé que no estás aquí.
Me duele tanto
este vaso vacío frente a mí,
esta silla vacía,
el bar lleno de anónimos,
una soledad poblada de aullidos.
Sí, me atreví a entrar sin tí,
a sentarme en nuestra mesa,
a pedir nuestra bebida,
a beberme tu ausencia
a vivirme tu ausencia
a morirme tu ausencia.
(retocado el 17/12/2009)
jueves, 17 de diciembre de 2009
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...frente a tu silla de ausencia...en el borde del vaso...del beso... del verso...brindando con tu ausencia... a beberme, vivirme, morirme tu ausencia son versos preciosos, que sólo pueden vivir en el borde de las palabras, equilibrándose entre el ser y no ser.
ResponderEliminarEste comentario ha sido eliminado por el autor.
ResponderEliminarA morirme tu ausencia me suena demasiado perdedor y con este final el poema me queda cojo, como si fuera posible continuar desollándose. No es mi costumbre, pero propongo:
ResponderEliminara no morirme por tu ausencia. Así tendría un punto final. Con todo respeto, tú decides.
feliz navidad y lo mejor para el año que viene.
impacta, me gusta...
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