Pienso
si no será mejor
ver la vida desde la ventana,
no involucrarse,
no volver a estar vivo.
Por eso veo la vida
desde la barrera,
frente a tu silla llena de ausencia.
Esta media botella vacía
te pertenece.
Pero ¡qué delicia sentirse abandonado
por haber sido amado antes!
¡qué delicia desangrarse lentamente
por la ofrenda traidora de un corazón!
Equilibrios en el borde del vaso,
en el borde del beso,
en el borde del verso.
Corazón de carne
en medio de un paisaje plástico.
Me estoy royendo el corazón
para escapar así, incompleto,
del cepo.
Brindando con un fantasma,
con tu fantasma,
tu ausencia.
Alzo mi vaso y desearía
que todo hubiera sido
de otra forma.
Pido una botella para dos
y sólo sirvo un vaso.
Sé que no estás aquí,
que estuviste un día frente a mí,
pero que ya nunca volverás a estar.
Y me duele tanto
este vaso vacío frente a mí,
esta silla vacía,
el bar lleno de anónimos,
una soledad poblada de aullidos.
Sí, me atreví a entrar sin tí,
a sentarme en nuestra mesa,
a pedir nuestra bebida,
a beberme tu ausencia
a vivirme tu ausencia
a morirme tu ausencia.
06/12/2009
martes, 8 de diciembre de 2009
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creo que podrías mejorar donde dice "... sé que no estás aquí, que estuviste..., que ya no volverás..."
ResponderEliminarmenos explicativo y más rotundo.
ResponderEliminarApoyo la sugerencia de Marianela en el fondo. Potente poema, pero talvez sea atingente ser un poco más "económico". No me atrevería a decir donde ya que depende de lo que quieras transmitir.
ResponderEliminarSí, esos versos me quedaron un poco flojos (en mi defensa diré que fue fruto del alcohol...). Lo revisaré. Gracias por sus comentarios.
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