Me apunto sin compasión
Riéndome
De mis árboles con obsidianas secas
Del cóndor viejo que rechina en mi oreja,
Ladro mis ideas
Y sus triángulos equiláteros
Con menos diámetro que tumba
Igual de podrido que las letras y sus runas
Muerto, remuerto estan los libros que vigilamos en una sala oscura
Callan pero hablan del Mar y sus comienzos, sin embargo
Esconden que sus ríos terminan en estas páginas.
El arlequín viejo vuelve a casa
Se tapa ansioso
De tierra
La nariz
Luego la boca
Y descansa.
Amen
miércoles, 18 de noviembre de 2009
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siempre sorprendes...nos vemos
ResponderEliminarExquisito derrame creativo. Felicitaciones
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